El Triage de Manchester en emergencias: ¿una solución segura o un riesgo para la atención en la Amazonía?

Por Carlos Reyes T. MSc.

La priorización de pacientes en servicios de emergencia es un componente central del funcionamiento eficiente, seguro y equitativo de cualquier sistema de salud. En Ecuador, muchas unidades —incluidos Centros de Salud Tipo C y hospitales bajo el MSP y el IESS— han adoptado el Triage de Manchester (Manchester Triage System, MTS) como herramienta estándar de clasificación de urgencias. Este sistema organiza a los usuarios en cinco niveles de prioridad, desde los más urgentes hasta los menos críticos, basándose en síntomas y discriminadores clínicos definidos previamente. IESS

El objetivo de este sistema es claro: garantizar que quienes más lo necesitan reciban atención más rápida, optimizando los recursos disponibles. Pero como ocurre con cualquier herramienta clínica aplicada en contextos reales, su implementación no es perfecta y puede implicar falsos positivos y falsos negativos, con consecuencias potenciales para el paciente y el sistema. PubMed

¿Qué dicen las evidencias sobre precisión y errores del MTS?

Las revisiones sistemáticas y estudios multicéntricos muestran que el MTS tiene una validez moderada a buena, pero con variaciones importantes según el grupo etario, la patología y el entorno clínico.

  • Sensibilidad y especificidad variables: La sensibilidad del MTS para detectar urgencias verdaderas puede oscilar ampliamente (por ejemplo, entre 0,47 y 0,87), y la especificidad entre 0,84 y 0,94 en adultos. Esto indica que el sistema puede clasificar correctamente muchos casos, pero no es perfecto en identificar todos los pacientes realmente urgentes o no urgentes. PMC

  • Riesgo de undertriage (falsos negativos): En algunos contextos la sensibilidad del MTS puede ser baja, especialmente en poblaciones vulnerables como niños muy pequeños o adultos mayores, lo que puede llevar a clasificar casos urgentes como no urgentes y retrasar atención crítica. PMC

  • Riesgo de overtriage (falsos positivos): La revisión del MTS también señala una alta tasa de clasificación de prioridad superior en pacientes que no lo requieren con urgencia, lo que puede generar uso innecesario de recursos e incluso congestión en áreas críticas. PubMed

  • Condiciones específicas: En estudios sobre sepsis, el MTS demostró una sensibilidad relativamente baja (≈47,6%) para detectar casos con prioridad clínica definida, aunque con especificidad muy alta (>99%), lo que puede indicar una mayor capacidad para descartar urgencias verdaderas pero también un riesgo de omitir alertas relevantes. SpringerLink

En conjunto, estas evidencias muestran que, aunque el Triage de Manchester es una herramienta útil y ampliamente validada, no elimina la posibilidad de errores —como cualquier instrumento clínico basado en síntomas y criterios estructurados.

Falsos positivos y falsos negativos en el MTS: ¿qué significan realmente?

📌 Falsos positivos (overtriage)

Ocurren cuando un paciente o usuario es clasificado con una prioridad más alta de la que su condición clínica real requeriría. Esto puede generar:

  • Uso innecesario de recursos humanos y materiales en categorías altas.

  • Congestión artificial en áreas críticas, que podría desplazar atención de otros pacientes con urgencias verdaderas.

  • Mayor tiempo de espera para quienes realmente necesitan intervención inmediata.

Cuando prevalece el overtriage, los servicios de emergencia pueden verse saturados, lo que podría contribuir a aumentar la demanda rechazada en unidades con alta presión asistencial (p. ej., hospitales con pocos recursos humanos).

📌 Falsos negativos (undertriage)

Suceden cuando un paciente con una condición seria o potencialmente grave se clasifica como de baja prioridad. Los riesgos incluyen:

  • Retrasos en atención médica oportuna.

  • Empeoramiento de la condición clínica.

  • Aumento de complicaciones o mortalidad evitable.

Este tipo de error es particularmente preocupante en condiciones clínicas sensibles al tiempo, como infarto agudo de miocardio o sepsis, donde la evidencia muestra que la sensibilidad del MTS puede ser limitante si la presentación es atípica. PubMed

¿El MTS puede incrementar la demanda rechazada?

En teoría, el MTS no debería causar demanda rechazada per se, porque su propósito es priorizar y direccionar atención según urgencia clínica, no negar atención. Sin embargo, en contextos de baja capacidad estructural—como frecuentemente ocurre en la Amazonía ecuatoriana—pueden generarse situaciones que indirectamente se asocian con demandas no atendidas:

  1. Saturación por overtriage
    Cuando un alto número de pacientes es clasificado como urgencia alta pese a que no lo es, el flujo de atención se congestiona. Esto puede llevar a que, en práctica, personas con necesidades reales de atención urgentes (pero clasificadas como menor prioridad) experimenten demoras por falta de recursos disponibles, lo que puede percibirse como “rechazo” por parte del servicio.

  2. Deficiencias organizativas o de recursos
    Si el personal es insuficiente, está mal entrenado o no se vincula con los procesos clínicos posteriores al triage, la clasificación no se traduce en atención oportuna. Esto puede interpretarse por la población como una forma de rechazo, aunque formalmente el triage no lo sea.

  3. Interpretaciones rígidas del sistema
    La literatura técnica sugiere que los sistemas de triage, incluido el MTS, no han sido demostrados seguros para decidir que un paciente no debe ser atendido, por ejemplo, derivándolo directamente fuera del hospital sin atención posterior; su función es priorizar, no excluir del sistema. Universidad de York

¿Qué implicaciones tiene todo esto para la Amazonía?

La Amazonía ecuatoriana presenta retos específicos:

  • Alta variabilidad en la carga de enfermedades y presentación discreta de síntomas.

  • Personal de emergencia con distinta experiencia clínica, que puede influir en la clasificación.

  • Menor acceso a pruebas diagnósticas rápidas, lo que obliga a confiar más en criterios clínicos subjetivos durante triage.

  • Recursos humanos escasos, que pueden generar saturación ante picos de demanda.

En este contexto, si el triage no es acompañado por capacidad real de atención (equipos, personal suficiente, rutas definidas de atención y derivación), los errores de clasificación pueden agravarse y, en la práctica, influir en el número de pacientes que no reciben atención o la reciben tardíamente.

Estrategias para mejorar la aplicación del Triage de Manchester

Para mitigar falsos positivos, falsos negativos y reducir efectos adversos sobre la percepción del usuario o la demanda rechazada, se pueden considerar:

  • Capacitación continua y contextualizada del personal en el uso del MTS, adaptando criterios a perfiles clínicos locales.

  • Protocolos de evaluación complementarios y revisiones periódicas de casos críticos no detectados oportunamente.

  • Integración con procesos clínicos locales, de modo que la clasificación no sea un acto aislado, sino parte de un flujo de atención resolutiva.

  • Monitoreo y auditoría de triage con indicadores de calidad y seguridad clínica, permitiendo ajustes dinámicos.

Conclusión

El Triage de Manchester es una herramienta valiosa para priorizar atención en emergencias, con evidencia de eficacia moderada a buena en distintos contextos. Sin embargo, no es infalible: puede producir falsos positivos y falsos negativos que, si no se gestionan adecuadamente, aumentan el uso ineficiente de recursos o la demora en atención de casos realmente urgentes.

En la Amazonía ecuatoriana, estos efectos pueden amplificarse por limitaciones estructurales y de personal. Por ello, su implementación debe ir acompañada de capacitación local, auditoría continua y adaptación contextual, más que de una aplicación rígida.

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